EL REGALO MÁS CARO DEL MUNDO

domingo, 24 de octubre de 2010

EL REGALO MÁS CARO DEL MUNDO


Por: Alejandro Cabrera  Cruz 
Periodista Independiente

Hay muchas personas en el mundo libre que muestran su buena voluntad, enviando libros a Cuba y, estos son entregados de forma gratuita a los bibliotecarios independientes en la Isla. Ahora bien, estos maestros  que reflejan el paso de la vida, las historias y un sinnúmero de realidades ocultas que despiertan el interés de los ciudadanos en medio de un sistema completamente serrado, se hacen cada día  más codiciado. 


 Muchos se preguntaran. ¿Si es un regalo, como puede ser el más caro del mundo? Tal   es el caso de los bibliotecarios independientes que viven en el interior de la isla, quienes han decidido utilizar sus hogares para convertirlo en centros culturales.


Detrás de cada bibliotecario se esconde un enigma, el cual les invito a descubrir, más allá de unas cuantas palabras, deseo ir acercándolos a hechos colosales que tal vez para muchos en un mundo democrático  no logren comprender.



Prosigo al blanco, es loable y coherente la labor de estos titanes que promueven la libertad intelectual, para lo cual en forma desinteresada tienen que viajar cientos de kilómetros en un país que el transporte es uno de los problemas sociales que más atañe a los ciudadanos.

Un pasaje desde Camagüey hasta Ciudad de la Habana, su costo es de 106.oo $ moneda nacional o sea,  ida y vuelta serian 212.00 $, esto es en el menor de los casos, sin hablar de las Tunas, Holguín, Santiago de Cuba  su costo puede duplicarse, por si fuera poco la mayoría de las veces, tienes que pagar hasta 150.00 $ 'por'  encima del pasaje, eso sí deseas llegar a tiempo el día de la cita. Si analizamos el salario básico de un trabajador que oscila hasta  250.00 $ te podrás dar cuenta, que tus hijos se quedarían sin comer, aunque esto no sucede, el sustento familiar quedaría en condiciones precarias.

En uno de mis viajes resientes por la Capital, me encontré con la Bibliotecaria, Ileana Pérez de la Provincia las Tunas, la cual me contaba que para poder viajar tenía  que hacerlo montada en Camiones, en el argot popular (botella) ya que tiene  dos hijos que sustentar. Enfrentando las inclemencias del tiempo, esta valiente Bibliotecaria no se da por vencida para traer al menos cuatro o cinco libros y, de forma gratuita prestar  el servicio a ciudadanos que esperan ansioso las buenas nuevas.

A principio de año, el Proyecto de Bibliotecas quedo fragmentado y trajo como consecuencia desestabilización, muchos bibliotecarios quedaron a la deriva, unos decían yo soy de Juan, y otros, yo soy de Pedro. Un proyecto logrado que ha traído grandes resultados cívicos, se vio amenazado por incongruencias ajenas a quienes verdaderamente realizan esta labor titánica. 

Ahora existe una Red de Bibliotecas Cívicas dirigida por Osmayda Padrón Ascuy que está desarrollando mecanismo coherente encaminado a mejorar dicha labor y, nadie se hace eco en prestar su apoyo.

No deseo herir a nadie, mucho menos al que haya estado involucrado en esta hermosa tarea, pero yo que vivo aquí, no había visto hace mucho tiempo un trabajo participativo bien logrado, como lo lleva a cabo la Red de Bibliotecas Cívicas a lo largo y ancho de toda la isla.

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